lunes, 23 de enero de 2017

LECTURAS SOBRE LOS ERRORES Y SU CORRECCIÓN

ERROR CORRECTION

En esta lectura se describe uno de los grandes dilemas que tienen los profesores en cuanto a la corrección de errores. Este tema es bastante delicado ya que si realizamos esa corrección bruscamente podríamos crear una mala reacción o un cambio de actitud en nuestro alumnado.

La corrección de errores es complicada sobre todo durante las pruebas de expresión oral. Es esencial que sepamos cómo y cuando ejecutar la corrección. Como preparadora de exámenes de Cambridge me he dado cuenta de que es mejor no interrumpir al alumno durante su discurso, ya sea en manera de monólogo o interactuando con el docente (en este caso yo) u otro(s) compañero(s). Debemos esperar al final y comentar los errores en conjunto para que los alumnos detecten sus errores y así conseguir una corrección de carácter positivo y constructivo.

La diferencia entre interrumpir al alumno o esperar al final es enorme ya que si cortamos su discurso podríamos crear en el cierta inseguridad o pérdida de confianza en sí mismo a la hora de hablar; además éste se perdería y no sabría como continuar. Por último, la autocorrección durante el discurso podría desmotivar al alumno llevándole a pensar que no vale para esto y abandonando las sesiones o dejando de participar en ellas, pasando a ser un alumno pasivo en actividades participativas o de expresión oral.

Otra opción sería corregir al alumno de una forma indirecta, mediante la repetición de lo que ha dicho ya corregida. A continuación pondré un ejemplo.

                   Alumno: My friend Paul live in Australia.
                   Docente: Ah! Your friend Paul lives in Australia, right?
                   Alumno: Yes, Paul lives in Australia

En este ejemplo, automáticamente el alumno detecta el error que ha cometido y, sin sentirse ofendido, repite la secuencia que le ha enseñado el docente durante la corrección. Debemos tener en cuenta, que a pesar de realizar la corrección, el alumno podría no detectarla. En ese caso, esperaríamos a la corrección post-discurso mencionada anteriormente.

Es cierto que hay alumnos que prefieren ser corregidos de manera inmediata al momento que han producido el error. Por ello, como propone la lectura, tenemos la opción de preguntarles a ellos mismos cómo les gustaría ser corregidos. Esta opción es muy buena tanto para las correcciones de expresión oral como escrita.

Una técnica muy eficaz, y propuesta en el artículo leído, es la de utilizar distintos colores de subrayador o bolígrafo para indicar el tipo de error que se ha cometido.

                                          Rojo: gramática
                                          erd : estructura
                                          rillo: vocabulario 

También podríamos utilizar los colores para indicar la gravedad que tiene ese error:

                                          Rojo: Muy Grave
                                          Verd: Grave
                                           Ama: Nada grave



Como docente, suelo utilizar el método de colores para indicar de qué tipo es el error y entrego el texto a los alumnos para que intenten averiguar cómo sería la manera correcta. Si no son capaces de autocorregirse, paso a darles la solución acompañada de una explicación conjunta en el encerado, sin decir quién ha cometido qué error, ya que así evito las burlas y la potencialidad de futuros errores es menor.

Debemos destacar también que los alumnos pueden cometer errores que repiten una y otra vez y se consideran fosilizados,u otros nuevos. Aquellos errores fosilizados son muy difíciles de eliminar, ya que el alumno no los percibe ni detecta. Seguramente, surgen en una mala comprensión de la teoría gramatical o un mal aprendizaje de un temario concreto. Podemos intentar reforzar esa teoría con actividades extra o destacando esos errores o atribuyéndoles una mayor gravedad para que el alumno se motive a erradicarlos. Los errores nuevos suelen ser debido a lapsus o dudas momentáneas que serán fáciles de resolver.

Algunos estudios indican, además, que el color rojo crea cierto pesimismo en el alumno en cuanto a sus capacidades de aprendizaje. Así pues, se recomienda corregir los examenes con bolígrafo verde o negro (siempre que el alumno haya escrito en azul), para evitar ese impacto negativo a primera vista. Personalmente, opino que esa teoría es algo exagerada, pero sí aplico esa diferenciación de colores en los exámenes por disciplinas y en el boletín de notas. Es decir, las notas de aprobado en verde y las de suspenso en rojo, con la intención de destacar en qué disciplina deben mejorar.


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